
Impacto del salario mínimo y jornada en seguridad privada
El sector de seguridad privada en Colombia enfrenta un escenario complejo marcado por reformas laborales que han incrementado significativamente sus costos operativos. Según información de Fedeseguridad, las empresas de vigilancia lidian con una combinación de factores que ha generado presiones sin precedentes en su modelo de negocio.
Cambios en salario y jornada: el impacto acumulado
Durante los últimos años, el sector ha absorbido varios cambios normativos clave:
- Reducción de jornada: de 48 a 42 horas semanales.
- Ajustes en recargos: modificaciones en la remuneración de horas extras, dominicales, festivas y nocturnas.
- Salario mínimo 2026: incremento del 23%, que impacta directamente las tarifas reguladas del sector.
La presidenta de Fedeseguridad, Raquel Garavito, señaló que la combinación de estos factores generó un aumento acumulado cercano al 30% en costos operativos en 12 meses. Este es un salto significativo que toca directamente la viabilidad económica de las empresas, especialmente porque las tarifas de vigilancia están reguladas y deben alinearse con el salario mínimo oficial.
Tarifas reguladas: el dilema de la rentabilidad
A diferencia de otros sectores, las empresas de seguridad privada no pueden establecer libremente los precios de sus servicios. Las tarifas están indexadas al salario mínimo y reguladas por disposiciones vigentes, lo que les impide trasladar en su totalidad el incremento de costos a los clientes.
Garavito explicó que esta realidad obliga a las empresas a operar con márgenes de rentabilidad muy estrechos, reduciendo su capacidad de inversión y adaptación operativa.
Tecnología vs. personal: el riesgo de la sustitución total
Frente a los costos crecientes, algunos usuarios residenciales han optado por reemplazar completamente el personal de vigilancia con cámaras y sistemas de monitoreo automático. Sin embargo, Fedeseguridad advierte sobre los riesgos de esta decisión.
Según reportes de la Policía compartidos con el gremio, en conjuntos residenciales donde se eliminó completamente la vigilancia humana se han registrado incrementos en hurtos. La razón es clara: un vigilante observa comportamientos sospechosos, evalúa contexto y reacciona en tiempo real, capacidades que una cámara convencional no puede replicar de manera autónoma.
La recomendación del sector es usar la tecnología como complemento, no como sustituto, para mantener la cobertura de seguridad sin comprometer la efectividad.
¿Qué implica para empresas y trabajadores?
- Para empresas: necesidad urgente de revisión de la regulación de tarifas para reflejar costos reales sin perder competitividad.
- Para trabajadores: presión sobre salarios y jornadas, en un sector laboral intensivo en personal.
- Para usuarios: ajustes en costos de servicios y necesidad de elegir modelos balanceados entre seguridad efectiva y sostenibilidad económica.
El sector público (obras, puertos, aeropuertos, educación y salud) sigue siendo el principal demandante de seguridad privada en Colombia, seguido por comercio, industria y conjuntos residenciales. Esto significa que la presión regulatoria impacta transversalmente la seguridad de infraestructuras críticas.
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