
Trabajo doméstico en Colombia: menos tiempo completo, más días
El trabajo doméstico en Colombia está atravesando una transformación significativa en sus modalidades de contratación. Un estudio conjunto de la Universidad del Rosario, Comfama, Enlace Operativo, Hogarú, Symplifica y la Fundación Hablemos de Trabajo Doméstico revela cambios estructurales que afectan directamente la estabilidad laboral y la protección social de quienes desempeñan estas labores.
Caída de contratos de tiempo completo y aumento de jornadas por días
Los datos más relevantes provienen del registro de Symplifica. Durante 2025, los contratos de tiempo completo representaban el 57,2% del total; sin embargo, en el primer semestre de 2026 esa cifra cayó al 48,7%. De manera inversa, las contrataciones por días tuvieron una expansión notable: subieron del 42,8% al 51,3% en el mismo período.
Este cambio implica consecuencias concretas. Una reducción en días o horas de trabajo no solo afecta el ingreso mensual, sino que impacta de forma directa la capacidad de acceder y mantener cobertura en protección social integral.
Informalidad persistente y brechas en la cobertura de salud y pensión
El sector del trabajo doméstico mantiene una informalidad que supera el 87% durante los primeros trimestres de 2024, 2025 y 2026, muy por encima del promedio del mercado laboral colombiano, que se ubica cercano al 45%.
Aunque la mayoría de trabajadoras cuenta con afiliación a salud, es significativamente menor el grupo que tiene de manera simultánea cobertura en salud, pensión y riesgos laborales. Esta fragmentación de la protección social amplifica la vulnerabilidad de quienes dependen de estas jornadas por días.
Barreras estructurales para la formalización
Los investigadores identificaron varios obstáculos que mantienen la informalidad elevada:
- Desconocimiento de mecanismos: muchas trabajadoras desconocen cómo formalizar su relación laboral de forma correcta.
- Costos de contratación: los gastos asociados a la formalización constituyen una barrera para empleadores y trabajadoras.
- Percepción cultural: persiste la idea de que el trabajo doméstico es una “ayuda” en lugar de un trabajo con derechos y obligaciones formales.
Impacto en empleo y salarios
La Gran Encuesta Integrada de Hogares (Geih) del Dane registró cerca de 704.000 trabajadores en labores domésticas en marzo de 2026, frente a aproximadamente 789.000 en marzo de 2025, una diferencia cercana a 85.000 personas. No obstante, en abril se observó una recuperación respecto al mismo mes del año anterior, lo que impide hablar de una pérdida permanente de puestos.
Respecto a salarios, aunque el ingreso promedio de las trabajadoras aumentó en términos nominales tras el incremento del 23% del salario mínimo para 2026, el crecimiento fue inferior al del salario mínimo y aumentó la proporción de personas que reciben menos de un salario mínimo.
Lo que implica para trabajadores y empresas
La tendencia hacia jornadas más cortas y contratación por días profundiza la precariedad de un sector que parte de niveles elevados de informalidad. Para trabajadoras domésticas, esto significa mayor dificultad para acceder a protección social integral y mayor inestabilidad de ingresos. Para quienes contratan, requiere reflexión sobre cómo garantizar derechos básicos incluso en modalidades de contratación flexible.
El desafío inmediato es encontrar mecanismos que reconozcan el trabajo doméstico como lo que es: un trabajo formal con derechos, independientemente de la jornada contratada.
Contenido informativo de Incapacidades.ai (Fuente: infobea.com). No constituye asesoría legal ni médica; para tu caso puntual consulta con un profesional.

